La Grúa de Piedra. Literatura y malas artes

30 Noviembre 2009

Literatura japonesa

Archivado en: Literatura — Etiquetas: — Miguel Ibáñez @ 16:53

 

A wide view over a lake with a flight of geese. Ando Hiroshige

¿Qué sabéis de literatura japonesa? Imaginad que sale el tema en el bar o en la sala de profesores. Cosas más raras se han visto. Si eso sucediera, ¿podríais alardear con incurable pedantería de todo lo que sabéis?

La Grúa, una vez más, se pone en vuestro lugar y os señala amablemente una dirección: la del blog Regina ex libris. Reflexiones de una librera. Allí podréis encontrar información sobre unas cuantas obras fundamentales.

 

29 Noviembre 2009

Noche, que en tu amoroso y dulce olvido… Francisco de la Torre

Archivado en: Literatura — Etiquetas: — Miguel Ibáñez @ 10:16

 

La Nuit. Claude Joseph Vernet

Este soneto del no muy conocido Francisco de la Torre siempre me ha parecido una de las cumbres de la poesía del siglo XVI. La serena invocación a la noche en el primer cuarteto y esa mezcla de abatimiento y resignación con la que el resto del poema transcurre hasta desembocar en el último verso producen una rara sensación de belleza entregada al dolor, pero no dominada por el sentimiento, sino más bien fundida, abrazada al dolor.

Hay un tono prerromántico, si se quiere ver así, pero Francisco de la Torre es todavía un poeta clásico. No deja que el  sentimiento predomine sobre la forma. Y sin embargo, ¡qué capacidad de hacernos sentir!, ¡qué emocionada sinceridad sin aspavientos!

Decididamente, cuando se perdió la forma se perdió también el contenido. Empezamos por sacrificar la retórica a la “expresión del yo” y hemos acabado por no poder expresar un “yo” auténtico, sino puras fantasmagorías.

¡Noche, que en tu amoroso y dulce olvido

escondes y entretienes los cuidados

del enemigo día y los pasados

trabajos recompensas al sentido!

Tú, que de mi dolor me has conducido

a contemplarte, y contemplar mis hados

-enemigos ahora conjurados

contra un hombre del cielo perseguido-

así las claras lámparas del cielo

siempre te alumbren, y tu amiga frente

de beleño y ciprés tengas ceñida,

que no vierta su luz en este suelo

el claro sol mientras me quejo ausente;

¡De mi pasión bien sabes tú y mi vida!

 

28 Noviembre 2009

Europeana

Archivado en: Literatura — Etiquetas: — Miguel Ibáñez @ 8:41

 

Por Europa de noche. Egon Schiele

Mi amiga María José Uslé se ha impuesto la desagradadecida misión de evitar que me convierta definitivamente en un paleto hosco y retrógrado. Entre otras cosas me manda este enlace que quiero compartir con vosotros: Europeana, la biblioteca europea.

Recuerdo el fiasco de su inauguración, que tuvo que ser retrasada porque, después de lo mucho que la habían publicitado, el servidor no daba abasto para tantos usuarios como quisieron entrar. Todo un símbolo de lo que nuestra muy burocrática y funcionarial Europa puede dar de sí.

Pero en fin, parece que ya funciona y se está llenando de cosas interesantes, así que bien está lo que bien acaba.

Gracias, María José.

27 Noviembre 2009

Literatura móvil

Archivado en: General — Etiquetas: — Miguel Ibáñez @ 20:37

El teléfono. Antonio López

La literatura se adapta a cualquier formato. Fue oral en el pasado y será electrónica, virtual (¿no fue siempre virtual?) o lo que sea en el futuro; de ahí la ingenuidad de cierto discurso apocalíptico que confunde el futuro del libro con el futuro de la literatura. De todas formas, todavía está por ver que se invente un objeto más cómodo, resistente y fácil de manejar que el libro. De momento, la única ventaja real que tienen los e-books es su capacidad de almacenamiento.

Pero no nos perdamos. Había empezado hablando de la infinita capacidad del discurso literario para adaptarse a cualquier cambio tecnológico. Un artículo interesante sobre ese tema lo podemos leer en la sección de cultura de Ecodiario: La “literatura móvil”, ese género en auge.

26 Noviembre 2009

Pasión. Julio Miranda

Archivado en: General — Etiquetas: — Miguel Ibáñez @ 22:58

 

Rain on the River. George Wesley Bellows

Hay obras que justificarían un género. Este relato del poeta cubano Julio Miranda bastaría para justificar la existencia del llamado “microrrelato”. A pesar de tantas nimiedades como se amparan en esa etiqueta, la unión de intensidad poética y narrativa se produce a veces en pocas líneas, y cuando eso sucede, se trata de un acontecimiento tan maravilloso que sería de mala educación interrumpir preguntándole al género cómo se llama.

Se lo dedico a Leticia, que está ahora inmersa en el asunto este.

PASIÓN

El hombre, con los brazos abiertos delante de la puerta, le obstaculizaba el paso. Ella no pudo evitar una sonrisa, pese a todo.
-Pareces un Cristo.
-No te vas.
-Volveré en unos días.
-¿Está aquí de nuevo, verdad?
-¿Para qué lo preguntas?
-No te vayas.
-Déjame salir.
-¿Esto va a durar toda la vida?
-No lo sé.
El hombre se apartó, cruzó junto a ella evitando rozarla, se sirvió un trago y se hundió en un sillón, derramándose encima la bebida, mientras la puerta se cerraba. Se levantó de inmediato, fue hasta la ventana: sólo entonces se dio cuenta de que llovía.
-Se va a mojar -dijo, en voz muy baja.

Lo he tomado del blog Cheqa.

25 Noviembre 2009

Idea para fomentar la lectura

Archivado en: Torrecilla — Miguel Ibáñez @ 20:57

Eugenio Torrecilla me manda esta fotografía que me apresuro a publicar.  Que los poderes públicos no dejen de aprovechar esta genialidad para futuras campañas. ¿Recordáis la del mono, por ejemplo? Pues esta es mucho mejor, la verdad.

Maisontine IV

Archivado en: Maisontine — Miguel Ibáñez @ 20:37

Fotografía de Felipe Villazán

Maisontine, revista de arte y cultura, ya está de nuevo en la red. Me alegro, porque en esa revista han aparecido colaboraciones de un raro nivel, para lo que suele verse en Internet. Y a juzgar por el número cuatro, va a seguir manteniendo ese nivel de exigencia. Si no, juzgad vosotros mismos: ¡Miguel Ibáñez está entre los colaboradores! Y mis amigos Luis Salcines y Gabriel Porras, además de Elena y Marina, y unos cuantos más que justifican un paseo por la revista.

 

22 Noviembre 2009

El doble. Microrrelato de Juan Muñoz Rengel

Archivado en: Rengel — Etiquetas: — Miguel Ibáñez @ 22:36

Hace diez días, vi a un hombre idéntico a mí tomando un café y leyendo el periódico junto a la cristalera de una cafetería. Tenía buen aspecto, y eso me hizo sentir cierto orgullo. Como llevaba prisa, no pude detenerme a observarlo, y ni mucho menos entrar allí a desayunar. La tarde del lunes de esta misma semana lo volví a ver. Estaba sentado en una terraza, en una mesa llena de libros, y rodeado de personas que prestaban devota atención a todo lo que decía. El sol acariciaba la mitad de su cara, e iluminaba media sonrisa radiante. Esta mañana, el café que me he tomado de pie en la cocina no me ha sabido a nada, y hace días que advierto que el espejo me refleja con cada vez menos intensidad. En las páginas centrales del periódico, me he encontrado de nuevo con él. Le han concedido no sé qué premio. Ya casi no me quedan dudas: el doble soy yo.

 

Publicado en el diario Clarín

15 Noviembre 2009

Bienveillance. Jacques Réda

Archivado en: Réda — Etiquetas: — Miguel Ibáñez @ 10:23

Canteleu près de Rouen. Jean-Baptiste-Camille Corot

A pesar de todo lo que han hecho los poetas franceses por acabar con la poesía francesa -esfuerzos ímprobos, solo comparables a los que han hecho los pedagogos para acabar con la educación-, sigue habiendo poetas en Francia. Uno de ellos es Jacques Réda, autor de una obra ya más que consagrada. Réda enlaza con el mejor clasicismo sin ser un simple epígono; se toma en serio la poesía, y tal vez por eso se permite ironizar, y escribe con sentido del oficio, con dedicación, con respeto al lector.

En Serie Alfa encuentro esta traducción, que cuelgo en La Grúa para que luzca en este domingo lluvioso:

BIENVEILLANCE

Ce qui de tout homme paraît dans la hauteur, je dois

Encore l’élever. Car sa misère est elle-même

Un des modes de l’apparence. Et la réalité

Veut qu’ici j’aie été jeté, sel de l’incertitude,

Sur la neige intacte du temps, ne sachant rien, n ‘ayant

Rien vu, et si vite oublieux qu ‘il faut tout réapprendre

Achaque instant.

Ainsi par la vitre de l’autobus

Dont la fraîcheur suffit le soir à mes tempes, le ciel

Depuis longtemps perdu s’éclaire a nouveau dans les yeux

D’un enfant qui regarde.

Il est bon de pouvoir aussi

Faire don aux petits d’un simple bout de bois ou d’un

Caillou recueillis sur le bord indistinct du désordre

Où mes doigts gouvernés ne trouvent plus le libre fil

Qui gouverne. Et, comme un soleil invisible touchant

Le flanc d’un nuage, en retour m ‘effleure la lumière

De l’émerveillement ouvert entre leurs doigts qui prennent

Sans jamais l’assombrir la Jure offrande, le Présent.

Cependant n ‘est-ce las dans l’indistinct qu’ils vagabondent

Eux aussi, pareils aux petits de la louve ou du tigre

Qui savent tout de l’innocence?

- À la fin nous voici

Nous, durement parachevés par l’amour et le crime

Comme deux miroirs opposés ou s’effacent nos bornes

Dans l’espace illusoire d’un salut: rien ne répond

A l’emphase de nos paroles; rien jamais ne suit

Nos gestes éperdus dans un désir de conséquences

Et rien, entre les dés hasardant l’un ou l’autre nombre,

Ne décide. Mais il y a

comme une bienveillance

Dans les bras du sommeil qui ne sont les bras de personne,

Dans le ruissellement figé de la pierre, dans l’eau

Ancrée a sa lente, dans l’herbe infatigable, dans

Les mots sur nos lèvres parfois nés d’une autre semence,

Et la longueur du soir sous les arbres;

comme un élan

De l’obscur vers le seuil en nous brisé de la lumière.


BENEVOLENCIA

Lo que se muestra elevado en cada hombre, yo debo

alzarlo todavía más. Pues su misma miseria

es uno de los modos de la apariencia. Y la realidad

quiere que yo haya sido arrojado aquí, sal de la incertidumbre,

sobre la nieve intacta del tiempo, sin saber nada, sin haber

visto nada, y olvidándolo todo tan deprisa que he de volver a aprenderlo

a cada instante.

Así por el cristal del autobús

cuyo frescor, a la tarde, es suficiente para mis sienes, el cielo

perdido desde hace mucho se ilumina de nuevo en los ojos

de un niño que mira.

También es bueno poder

regalar a los pequeños un simple trozo de madera o una

piedrecilla recogida en el borde indistinto del desorden

donde mis dedos manejados no encuentran el hilo libre

que maneja. Y, como un sol invisible que toca

la entraña de una nube, de rechazo me roza la luz

del asombro abierto entre sus dedos que toman,

sin ensombrecerla nunca, la pura ofrenda, el Presente.

Sin embargo, ¿no vagabundean ellos también

por lo indistinto, semejantes a las crías de la loba o del tigre

que lo saben todo de la inocencia?

-Finalmente aquí estamos,

duramente perfeccionados por el amor y el crimen

como dos espejos opuestos en los que se borran nuestros límites

en el espacio ilusorio de una salvación: nada responde

al énfasis de nuestras palabras; nunca viene nada después

de nuestros gestos exasperados en un deseo de consecuencias

y nada, entre los dados que lanzan al azar un número u otro,

decide. Pero hay

como una benevolencia

entre los brazos del sueño que no son los brazos de nadie,

en el fluir inmovilizado de la piedra, en el agua

anclada a su pendiente, en la hierba infatigable, en

las palabras sobre nuestros labios a veces nacidas de otra semilla,

y la lentitud del atardecer bajo los árboles;

como un impulso

de lo oscuro hacia el umbral en nosotros roto de la luz.

[Dieciocho poetas contemporáneos, Selecció, traducció i pròleg d'Enrique Moreno Castillo Lumen, Barcelona 1998]

14 Noviembre 2009

Madrid, de corte a checa. Agustín de Foxá

Archivado en: Foxá — Etiquetas: — Miguel Ibáñez @ 21:02

 

El Manzanares. Madrid. Jorge Apperley

 

 

El conde de Foxá fue uno de los escritores más elegantes de su época, y su novela Madrid, de corte a checa, es una de las mejores novelas españolas del siglo XX. Así de tajantes estamos hoy, pero es que de vez en cuando hay que hablar claro. Cuando tanta prosa y tanta poesía de los años treinta se nos cae de las manos a pesar de su consagración cultural, Madrid, de corte a checa se aprecia aún mejor desde nuestra época, como un buen vino, porque ha sabido envejecer y dejar atrás la ideología falangista de su autor y hoy en día nos muestra lo que ha quedado: la prosa puntillista y delicada -si existiera eso de la “prosa poética”, el mejor representante español sería Foxá-, la descripción de ambientes, e incluso el trazado de los personajes, que en unos cuantos casos sabe ir más allá del estereotipo “rojo” o “facha”.

Traigo hoy aquí a Foxá porque últimamente me lo han recordado una concejala estalinista de Sevilla, que negó un local del Ayuntamiento para un homenaje literario; y un poeta andaluz, señorito de izquierdas, que ha declarado que Foxá se limitaba a “escribir bien”. Como si eso no fuera ya bastante más de lo que hace él.

Encuentro en la Enciclopedia de la nación española este fragmento de la novela:

Bajaba don Carlos la escalera oscura de su casona de «Puerta Cerrada». Enfrente, rodeada de tranvías, vendedores y mercerías, se alzaba blanca, sepulcral, la gran Cruz de piedra. Aquellos barrios constituían dentro de Madrid como una recoleta capital de provincia.

Sonaban lentas las campanas de San Andrés en la cercana plazuela de los Carros y respondía el campanil femenino de las Carboneras que adoran al Sacramento de día y de noche entre un olor de cera y amapolas de trapo, y se lanzaba al aire azul, entre balcones volados y los vencejos chilladores, el tañido severo y ceremonioso de la Nunciatura, y había unas nubes preñadas de sembradura sobre la capilla de San Isidro.

Calles del Conde y del Cordón, Fuentecilla de la Cruz Verde con los tranvías que subían hacia la Plaza Mayor cargados del olor de los jardinillos y el césped regado debajo del viaducto, con su aire vertical y velocísimo de suicidas y el paisaje de tejados oscuros, patios de vecindad con ropa tendida,y, fuera ya, las antenas con pulso eléctrico de los Carabancheles y el primer campo con papeles de merienda, y la tapia con cipreses de los cementerios polvorientos

(página 13 de la 1ª edición)

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