La Grúa de Piedra. Literatura y malas artes

16 septiembre 2010

Una visita a los antepasados

Archivado en: Literatura — Miguel Ibáñez @ 18:43

Que los muertos entierren a los muertos.

La iglesia neorrománica donde me bautizaron

está solo a unos pasos del viejo cementerio.

Un camino asfaltado, sin árboles, sin sombra,

une el primer lugar y el último. Es muy grande

la tentación de unirlos también en el poema,

y así se anudaría un hilo de palabras

en torno a una metáfora: el camino

de la vida a la muerte es corto y es vulgar.

No falta además cierto lirismo resignado

en ese cementerio anodino, tranquilo

como la galería de casa de la abuela.

Y hay paz. Uno se siente a gusto allí,

donde tumbas y nombres con sus fechas

inspiran un discreto, decoroso estoicismo.

Pero es una paz lánguida, indecisa.

Flota como una nube, y se parece más

a una cansada tregua entre dos guerras

que al júbilo sereno,

a la gozosa calma de quien sabe

que la muerte ya ha sido derrotada.

Que los muertos entierren a los muertos.

Que los vivos recojan lo que siembren.

14 septiembre 2010

Mensajes

Archivado en: Literatura — Miguel Ibáñez @ 17:34

Llanura cerca de Arles con nubes. Vincent Van Gogh

Los domingos nublados de verano,

por las mañanas, brillan con un presentimiento

de la luz, una cálida sospecha de la luz,

que espera al otro lado de las nubes.

Y de pronto cualquier alteración del cielo

se convierte en un signo: algo que no es,

no existe por sí mismo, sino por lo que anuncia.

No adquiere su valor por lo que muestra

sino por lo que deja de mostrar,

pues lo que oculta es lo que promete.

Y ese baile de velos, ese juego de sombras

a veces se resuelve en una algarabía

de niños que se arrojan a la playa

con presteza y ardor de saqueadores;

se prolonga otras veces

en una larga tarde de películas;

pero siempre nos deja

ese inquietante hábito de estar

atentos a los signos,

de ser lectores hasta con la piel,

pues el calor y el frío, luz y sombra,

son cartas que debemos leer con todo el cuerpo.

13 septiembre 2010

Un alto en el camino

Archivado en: Literatura — Miguel Ibáñez @ 22:50

Stour Valley and Dedham Church. John Constable

No recuerdo ni el nombre de aquel pueblo.

Era un burgo dormido y mesetario

donde entramos a hacer un alto y descansar.

Nos dimos una vuelta por sus calles estrechas

y fuimos a parar a una plaza, en el centro,

pequeña y sombreada por árboles frondosos.

Nos sentamos en una terraza. Los gorriones

daban saltos audaces, al acecho

de las patatas fritas. Luz y sombra se unían

para trenzar extrañas filigranas.

Hacía fresco. Nada más. Nos fuimos

para continuar el viaje. Nunca he vuelto.

Y no recuerdo el nombre de aquel pueblo:

juro que no es un truco literario.

Sin embargo, ya llevo mucho tiempo

intentando dar forma a este poema.

No encuentro las palabras que den fe

de aquella paz callada, aquel sosiego

bajo la sombra. El tiempo y los recuerdos huyen,

pero hay lugares como aquel villorrio

que insisten en quedarse en la memoria

porque tal vez nos han sido otorgados

como señal. Nos salen al encuentro.

Esperan. Pasan años a veces sumergidos

en nuestros pensamientos, como en un lago turbio,

pero de pronto afloran. Y entendemos,

hasta donde podemos entender,

que aquello que está fuera del tiempo y de la muerte

se digna aparecer cuando no lo esperamos

para ofrecerse, y traza signos y nos dirige

con amable inquietud, con belleza que alerta.

22 julio 2010

Imperfección

Archivado en: Literatura — Miguel Ibáñez @ 22:47

Kolmanskop ciudad abandonada del Namib. SqueakyMarmot

El último habitante de la Tierra hizo un recorrido por las instalaciones vacías. En la pista ya estaba preparada la nave que lo llevaría al planeta donde lo esperaban los demás. Le había tocado a él quedarse para vigilar desde la base la trayectoria de los otros vuelos. Dentro de poco saldría el suyo propio, automatizado y programado para que lo llevara a la Nueva Tierra. Y allí tendría su parcela, su casa, su medio de vida: todo estaba ya previsto para que los colonizadores pudieran fundar una nueva sociedad sin guerras ni diferencias de clase.

No pudo evitar la nostalgia cuando echó un último vistazo a las montañas, iluminadas en el atardecer, al valle que no volvería a pisar, a las copas relucientes de los árboles. Pero en el nuevo mundo todo sería distinto; ninguna añoranza del pasado imperfecto tendría sentido allí.

Se metió en la cápsula espacial, encendió los motores y se dispuso a dormir. De pronto recordó que se le había olvidado cerrar la última puerta, la que comunicaba el interior de la base con la superficie de lanzamiento. Qué tontería. ¿A quién le iba a importar eso ahora?

Pero mientras el cohete subía no podía quitarse de la cabeza el sonido de la puerta empujada por el viento. Imaginó la puerta golpeando eternamente para nadie, sin que ninguna voz humana gritara: ¡Esa puerta!

Pensó en el ruido sordo y seco expandiéndose por un mundo vacío. Y supo que ese ruido le acompañaría siempre. Que la vida ya no iba a ser perfecta.

17 julio 2010

Galantería

Archivado en: Literatura — Miguel Ibáñez @ 15:34

Cuentan los pescadores griegos que algunas veces se puede escuchar, por encima del ruido de las olas y los chillidos de las gaviotas, una voz que viene del mar, como si alguien intentara cantar una canción, y es tan horrible, desafinada y destemplada que nadie puede evocarla después sin sentir un escalofrío, pero siempre hay algún viejo marinero que suspira y se hace atar al mástil mientras los demás fingen haberse tapado los oídos, para que la última sirena se siga creyendo la más melodiosa, la más bella, la más hechicera.

23 junio 2010

Mundo limitado. Francisco Jimeno

Archivado en: Sin categoría — Miguel Ibáñez @ 18:55

Morning, Sunshine Effect Winter. Camille Pissarro

La soledad, las horas,

la emoción de ver pasar

cómo sentimos cierta culpabilidad,

mientras otras voces

continúan narrando historias

de dulce amor.


Una tarde alguien me dijo

que las figuras sólo descubren

días tan helados

cuando del otro lado del río

las manos sobreviven

como sauces alineados

junto a la niebla.


Tal vez sea cierto,

porque en una ocasión

me entregaste

el primer hielo del invierno,

fue un día tan frío

que sólo los vientos

eran capaces de sentir el sol.


Probablemente ocurriera

de madrugada,

cuando las estaciones

cancelan su ritmo

golpeando un delicado vidrio;

en esa fría noche de primavera,

cuando las nubes se desplazan,

tras una pausa ritual.


Allí donde tan sólo las palabras

pueden enseñar nuestros recuerdos,

la diferencia entre tu inquieto mirar

y la luz del día.

5 marzo 2010

Alguien que se asoma a la ventana

Archivado en: Sin categoría — Miguel Ibáñez @ 18:54

Ventana. Antoni Vives Fierro

Últimamente estoy muy ocupado -qué importante suena eso- y tengo la grúa tan abandonada que se me va a oxidar.

Para que no se oxide del todo publico este poema y se lo dedico a Ángeles, que tal vez así me perdone haber estado tanto tiempo perdido por esos mundos extra-gruísticos.

ALGUIEN QUE SE ASOMA A LA VENTANA

La poesía y la noche nos hacen descansar

de nuestro fatigado paseo por el tiempo.

Es como si después

de una larga salida a la intemperie

por un paisaje a veces bello, a veces monótono,

pudiéramos al fin cerrar los ojos,

recordar la excursión o no pensar en nada,

y dejarnos llevar muy tontamente,

dulcemente también,

por las ensoñaciones, el ensimismamiento,

libre ya la mirada

de la enojosa ley

que la obliga a ser una con el mundo.

La poesía y la noche suelen llevarse bien.

Pero ya viene el día. Se posa en el alféizar

y canta como un pájaro.

Me llama como un pájaro descarado y burlón:

Sal de ahí, sal de ahí, sal de ahí.

20 febrero 2010

A una casa de rosa… Emily Dickinson

Archivado en: Sin categoría — Miguel Ibáñez @ 9:58

El sendero en la hierba alta. Pierre Auguste Renoir

Encuentro en A media voz este poema de Emily Dickinson, supongo que traducido por Carlos López Narváez, que es quien firma la traducción del poema siguiente.

A una casa de rosa no te acerques

demasiado, que estragos de una brisa

o el rocío inundándola -una gota-

abatirán su muro, amedrentado.

Y atar no intentes a la mariposa,

ni escalar setos del arrobamiento.

Hallar descanso en lo inseguro

está en el mismo ser de la alegría.

La poesía y la moral son, a Dios gracias, dos cosas distintas, pero a veces uno puede extraer de un poema una enseñanza moral. La de no agarrarse con crispación de moribundo a nuestras seguridades, nuestras pequeñas certezas de tendero, por ejemplo.

“Hallar descanso en lo inseguro está en el mismo ser de la alegría”. Quién pudiera llegar a esa actitud de feliz desapego y de sana despreocupación, que no irresponsabilidad.

También pienso que en nuestra época nos creemos liberados y liberales, desprejuiciados y desacomplejados, y por eso tiene que venir de vez en cuando alguien -una solterona de Nueva Inglaterra, por ejemplo- a recordarnos que no somos particularmente sabios. Qué bella lección.

15 febrero 2010

Meditación en un paso de peatones

Archivado en: Sin categoría — Miguel Ibáñez @ 10:38

Toda la ciudad. Max Ernts

Este es un buen lugar para la escucha.

Parpadea el semáforo

y el tráfico se agolpa como un mar de metal

que agitara en sus olas

una turbia nostalgia de castillos de arena.

Se siente uno perdido en la maraña

de las conversaciones y las motocicletas,

los teléfonos móviles, los niños,

la abrupta confusión de la ciudad.

Se siente uno tentado de añorar

una infancia tal vez reconstruida

desde la lejanía de los años:

luciérnagas, la mano del abuelo,

el camino de vuelta a casa desde el río,

la paz acogedora de la noche,

la luz de la cocina detrás de los arbustos.

Pero no debe el alma escucharse a sí misma.

Este es un buen lugar para el acecho:

para escuchar la música del mundo,

para acechar la música del mundo.

12 febrero 2010

Entrevista sobre La Grúa De Piedra

Archivado en: Literatura — Miguel Ibáñez @ 16:58

El escritor y periodista Javier Menéndez Llamazares ha tenido la amabilidad de hacerme una entrevista en El Diario Montañés. Mi vanidad se lo agradece, y hasta espero que a algún lector le resulte interesante: hablamos de literatura y blogs, de literatura y nuevas tecnologías… En cuaquier caso, conversar con Javier es un placer intelectual.

Javier es novelista y poeta, y una persona con la que se puede hablar con la tranquilidad de que sabe de qué estamos hablando. Os recomiendo un paseo por su blog: Sin papeles.

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