Liviandad. Miguel Ibáñez

 

Lluvia de invierno. Santiago Rusiñol

Lluvia de invierno. Santiago Rusiñol

Ves venir el dolor: el que tú causas,

el que te causará ella a ti, pues nadie

huye de lo que él mismo ha desatado.

La palabra que hiere ha sido tuya

y la que te va a herir también será

dolor que a la llamada del dolor

acude, porque sangre a sangre llama,

hierro a hierro responde, hiel a hiel.

Sabes que vas a herir y vas a herirte,

y sin embargo dejas que tu lengua

y tus labios devasten como plagas

las frágiles llanuras del amor.

Mudo debieras ser si en ti no hay alma.

De muy poco te sirve tener lengua,

de nada te aprovecha tener labios

si corazón no tienes.


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